Especial: Ethereum (Parte 1 / 2)

¡Las criptomonedas están creciendo sin parar! Hace unos pocos días hablamos de la posible burbuja que puede estar afectando al Bitcoin, pero no es el único que está experimentando subidas impresionantes.

¿Conoces Ethereum?

Seguramente habrás oído hablar de él. Ethereum es otro protocolo informático basado en la cadena de bloques (o blockchain) para el intercambio de valor entre usuarios. Inicialmente fue creado – en 2013 – para mejorar el Bitcoin, y ahora es una de las criptomonedas que más rápido evoluciona en el mercado.

La moneda de Ethereum se llama ether. Cada 16 segundos se crean 5 nuevos ethers – recibidos como premio por parte de los mineros de la red, para compensar su trabajo. A diferencia del Bitcoin, pero, no existe una cantidad total finita de monedas a alcanzar, lo que hace que Ethereum sea un sistema inflacionario, más parecido a las divisas corrientes actuales.

Pero Ethereum no es solo una moneda, es mucho más que eso. Ethereum es una plataforma descentralizada de contratos inteligentes.

“¿Y eso qué significa?”, te estarás preguntando.

Contratos inteligentes

Un contrato inteligente (o smart contract) es una pieza de software que registra, ejecuta y hace cumplir un acuerdo entre dos partes de forma automática y autónoma, sin intermediarios. Parece muy complicado, pero la base del sistema es simple: se trata de hacer innecesaria la confianza por medio de la automatización, asegurando así el cumplimiento de las condiciones de los acuerdos.

Esto ofrece una gran variedad de posibilidades, desde las apuestas y los seguros hasta la gestión de los derechos de autor, los contratos financieros y los sistemas de votación. Pero podemos entenderlo mejor a través de un ejemplo de aplicación de este tipo de contratos. En este interesante artículo de la publicación tecnológica Xataka encontramos un caso muy esclarecedor del ámbito de los seguros:

Un seguro consiste en pagar a un intermediario una cantidad de dinero (una prima) a cambio del compromiso de pago ante un evento. Por ejemplo podemos pagar un seguro por si tenemos un accidente de coche, para no tener que hacer frente a los gastos que eso conllevaría. Pero este compromiso de pago se basa en la confianza de que la compañía de seguros es seria. Con un contrato inteligente no hace falta confiar en nadie, simplemente el dinero del compromiso de pago y el de la prima quedan ligados al contrato que se ejecutará automáticamente (por un lado la prima va al asegurador y por otro si sucede el evento el dinero va al asegurado).”

Si quieres ver más ejemplos, aquí tienes un sitio web que recopila más de 400 aplicaciones funcionando sobre el protocolo Ethereum. Te recomiendo que te des un paseo por ahí tranquilamente, porque vas a descubrir muchas ideas interesantes.

Pero volvamos a los ethers como monedas que son.

Ethereum en expansión

En lo que llevamos de año (2017), los ethers han conseguido multiplicar por 10 su valor en el mercado. Empezaron en enero con un precio alrededor de los 8$, y a día de hoy valen unos 90$. Así pues, no es extraña la atención que ha recibido Ethereum últimamente en el mundo financiero.

Cierto es que, en años anteriores, Ethereum experimentó algunos problemas graves (spam, bifurcaciones,…) que le hicieron perder cierto grado de confianza de sus usuarios. Aun así, se ha recuperado y ha salido fortalecido de todas las situaciones. Ahora está en el punto de mira de muchos inversores, que después de la experiencia con el Bitcoin, ven en los ethers grandes beneficios posibles.

Solo el tiempo dirá si Ethereum consigue consolidarse como moneda de curso real; pero lo que sí se puede afirmar es que los contratos inteligentes suponen una revolución tecnológica que va a traer cambios importantes en todos los ámbitos, especialmente en el legal y el empresarial.

Y ahora que ya hemos visto un poco de la teoría, me imagino que querrás saber algo de la práctica, ¿no? Pues bien, en la segunda parte de este “Especial: Ethereum” encontrarás la información sobre cómo y dónde puedes conseguir ethers, ya sea comprándolos o gratis (a través de grifos). ¡No te lo pierdas!

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