Satoshi Nakamoto quiere matar al intermediario

No literalmente, claro está. Pero, ¿quién es Satoshi Nakamoto?

Hasta el momento, nadie lo sabe. Podría tratarse de un sólo individuo o de un grupo de personas. La única información que tenemos es el nombre aparecido en un documento publicado en 2008 con el título: “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System” (“Bitcoin: un sistema de dinero efectivo electrónico peer-to-peer”). Puedes leerlo en español o en inglés aquí: https://bitcoin.org/es/bitcoin-documento

Ese documento fue el nacimiento del Bitcoin y, por extensión, del resto de protocolos y de criptomonedas que hoy están revolucionando la economía planetaria. A partir de ahí, el mismo Satoshi Nakamoto se encargó de desarrollar y lanzar el software inicial que crearía la red Bitcoin en 2009, acuñando también así las primeras monedas llamadas “bitcoins”.

Desde entonces, el proyecto ha crecido a gran velocidad, pero no sin unos cuantos tropiezos, bifurcaciones y discusiones durante el camino. Por ejemplo, tenemos el caso de Bitcoin Cash; aparecido en agosto de 2017 a partir de una bifurcación (o fork) de la criptomoneda original. Aún con todo, el Bitcoin continúa evolucionando y sus usuarios siguen multiplicándose día a día.

Este crecimiento no ha pasado desapercibido en el sector financiero, y muchos inversores se han lanzado al mercado de las criptomonedas para ganar dinero. Así es como, actualmente, nos encontramos enmarañados en un frenesí especulativo que afecta especialmente al Bitcoin. Pero, ante esta situación, pocos se paran a reflexionar sobre la razón de su existencia: ¿por qué Satoshi Nakamoto creó el Bitcoin?

Las instituciones financieras (también conocidas como bancos) son los intermediarios en los cuales confiamos hoy para realizar nuestros intercambios de dinero. Este sistema no es del todo malo, pero tiene algunos puntos débiles. Para empezar, la exigencia de intervención de un tercero supone unos costes añadidos a la operación que, de otro modo, podrían ahorrarse.

Además, los bancos tienen la capacidad de revertir las transacciones, y esto genera cierta inseguridad, sobretodo a la hora de cobrar por servicios prestados. Así, en palabras del mismo Satoshi Nakamoto: “Es necesario un sistema de pago electrónico basado en una prueba criptográfica en lugar de la confianza, permitiendo que dos partes interesadas realicen transacciones directamente entre ellas, sin necesidad de un tercero”.

Aunque, en este sistema, el fraude podría darse también a la inversa, dejando al comprador indefenso ante la desaparición de su dinero. Pero eso es fácilmente solucionable estableciendo un mecanismo de depósito de garantías que asegure que efectivamente se ha producido la venta o prestación del servicio antes de liberar el pago.

En definitiva, el objetivo del Bitcoin es crear un sistema peer-to-peer (entre pares) de intercambio de valor, esto es de forma directa entre las partes de la transacción. Así, la confianza en un tercero ya no sería necesaria, y los bancos quedarían fuera del juego. ¿Qué te parece?

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